Monday, October 5, 2020

 Misa Lecturas de hoy Octubre 05 2020

Lunes de la 27a semana del tiempo ordinario
[En las diócesis de los Estados Unidos]
Beato Francisco Javier SeelosMemoria libre
l Nació en Füssen, Alemania, en 1819. Entró en el seminario diocesano y, al conocer el carisma de la Con­gregación del Santísimo Redentor, se unió a ella y fue enviado a Amé­rica del Norte. Ordenado sacerdote en 1844, comenzó su ministerio pastoral en Pittsburgh (Penn­sylvania), como vicario parroquial de su hermano, san Juan Neumann, sirviendo también como maestro de novicios y dedicándose a la predicación. Llegó a ser predicador misionero itinerante a tiempo completo, predicando, tanto en inglés como en alemán, en diferentes estados. Murió en Nueva Orleans (Luisiana) el 4 de octubre de 1867. l
Antífona de entrada
Estos son los hombres santos que se hicieron amigos de Dios, insignes predicadores del Evangelio.
O bien:
Te alabaré entre las naciones, Señor, y anunciaré tu nombre a mis hermanos (Sal 18 (17),50; 22 (21),23).
Oración colecta
Oh Dios, que para anunciar los misterios de la redención
y para socorro de los necesitados,
adornaste con eximia caridad al beato Francisco Javier Seelos, presbítero,
concédenos, por su intercesión,
que obremos diligentemente para tu gloria
y para la salvación de la humanidad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Lectura de la carta del
apóstol san Pablo a los gálatas1,6-12
Hermanos: Me extraña mucho que tan fácilmente hayan abandonado ustedes a Dios Padre, quien los llamó a vivir en la gracia de Cristo, y que sigan otro Evangelio. No es que exista otro Evan­gelio; lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, tratando de cambiar el Evan­gelio de Cristo. Pero, sépanlo bien: si alguien, yo mismo o un ángel enviado del cielo, les predicara un Evangelio distinto del que les hemos predicado, que sea maldito. Se lo acabo de decir, pero se lo repito: si alguno les predica un Evangelio distinto del que ustedes han recibido, que sea maldito. ¿A quién creen que trato de agradar con lo que acabo de decir? ¿A Dios o a los hombres? ¿Acaso es esta la manera de congraciarse con los hombres? Si estuviera buscando agradarles a ustedes no sería servidor de Cristo. Quiero que sepan, hermanos, que el Evangelio predicado por mí no es un invento humano, pues no lo he recibido ni aprendido de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
Palabra de Dios.
—• Salmo 110 •—
R/MAlabemos al Señor de todo corazón.
Quiero alabar a Dios, de corazón,
en las reuniones de los justos.
Grandiosas son las obras del Señor
y para todo fiel, dignas de estudio.MR/
Justas y verdaderas son sus obras,
son dignos de confianza sus mandatos,
pues nunca pierdan su valor
y exigen ser fielmente ejecutados.MR/
Él redimió a su pueblo
y estableció su alianza para siempre.
Dios es santo y terrible
y su gloria perdura eternamente.MR/
Aleluya, aleluya. Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.
l «¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?» Probablemente estamos familiarizados con la Palabra de Dios, y esto es un don que debemos continuamente agradecer con una lectura más atenta, pues no basta una visión general o una comprensión conceptual del texto sagrado que queda encerrado en nuestra subjetividad. La pregunta de Jesús es una invitación a la objetividad, al detalle del episodio, a la vivacidad de Aquel que me habla aquí y ahora. En palabras de san Ignacio, «como si presente me hallase». l
Lectura del
santo Evangelio según san Lucas10,25-37
En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: «Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?» Jesús le dijo: «¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?» El doctor de la ley contestó: «Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo». Jesús le dijo: «Has contestado bien; si haces eso, vivirás». El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?» Jesús le dijo: «Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: “Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso”. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?» El doctor de la ley le respondió: «El que tuvo compasión de él». Entonces Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo».
Palabra del Señor.

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Soy una mujer casada con 3 hijos y 5 nietos, enamorada de Dios y de la vida. Me gusta ser fiel y sincera, justa y sencilla.